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Bueno es alabarte, oh Jehová, 
Y cantar salmos a tu nombre, oh Altísimo; 
Sal 92:2  Anunciar por la mañana tu misericordia, 
Y tu fidelidad cada noche, 
Sal 92:3  En el decacordio y en el salterio, 
En tono suave con el arpa. 
Sal 92:4  Por cuanto me has alegrado, oh Jehová, con tus obras; 
En las obras de tus manos me gozo. 
Sal 92:5  ¡Cuán grandes son tus obras, oh Jehová! 
Muy profundos son tus pensamientos. 
Sal 92:6  El hombre necio no sabe, 
Y el insensato no entiende esto. 
Sal 92:7  Cuando brotan los impíos como la hierba, 
Y florecen todos los que hacen iniquidad, 
Es para ser destruidos eternamente. 
Sal 92:8  Mas tú, Jehová, para siempre eres Altísimo. 
Sal 92:9  Porque he aquí tus enemigos, oh Jehová, 
Porque he aquí, perecerán tus enemigos; 
Serán esparcidos todos los que hacen maldad. 
Sal 92:10  Pero tú aumentarás mis fuerzas como las del búfalo; 
Seré ungido con aceite fresco. 
Sal 92:11  Y mirarán mis ojos sobre mis enemigos; 
Oirán mis oídos de los que se levantaron contra mí, de los malignos. 
Sal 92:12  El justo florecerá como la palmera; 
Crecerá como cedro en el Líbano. 
Sal 92:13  Plantados en la casa de Jehová, 
En los atrios de nuestro Dios florecerán. 
Sal 92:14  Aun en la vejez fructificarán; 
Estarán vigorosos y verdes, 
Sal 92:15  Para anunciar que Jehová mi fortaleza es recto, 
Y que en él no hay injusticia. 
 

Autor: admin