El Mundial de las distancias: la millonaria odisea de seguir a la selección en la inmensidad de Kansas City
Un Mundial que promete unir tres países, pero que en el día a día aísla y atomiza. Entre vuelos demorados, largas caminatas y la obligación de alquilar auto para sobrevivir a las autopistas norteamericanas, seguir de cerca a la selección se convirtió en una travesía para pocos
Kansas City . El sábado por la madrugada, las luces del aeropuerto de Kansas City nos recibieron con ese frío artificial tan típico de las terminales norteamericanas. Atrás quedaba la mística ruidosa de México; por delante, el verdadero desafío de este Mundial 2026: sobrevivir a la geografía de los Estados Unidos.
Un torneo que en los papeles promete unir fronteras, pero que en la práctica somete a hinchas y periodistas a una atomización absoluta. Seguirlos es un deporte de élite que requiere tres condiciones innegociables: tiempo, plata y predisposición.
La Scaloneta ya está acá, campeona del mundo y dueña de una expectativa descomunal. El búnker elegido es el moderno Origin Hotel, ubicado en el área norte de Kansas, pegado al río. Pero en este país, "estar cerca" es una trampa retórica.
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