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La derrota en la prórroga en la final ante España dejó una herida fresca, pero el dolor no tardó en transformarse en gratitud en las calles de Rosario. Este domingo al anochecer, la fisonomía de la ciudad reflejó el impacto de la final del Mundial 2026: si bien la concentración de público fue menor a la que se hubiese registrado con un título, o en comparación con los multitudinarios festejos tras vencer a Inglaterra en semifinales, el Monumento a la Bandera volvió a llenarse de camisetas celestes y blancas.

Por las avenidas céntricas y los barrios se escucharon bocinazos aislados y caravanas sin la euforia de otras veces, pero marcadas por un profundo sentimiento de orgullo y agradecimiento hacia la Scaloneta.

Autor: admin