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El pasado miércoles 26 de agosto una serie de crecidas repentinas devastadoras recorrió el curso alto del río Trishuli en Nepal, afectando gravemente a decenas de asentamientos en los distritos de Rasuwa y Nuwakot, cerca de la frontera con China.

La avalancha de agua, barro y escombros ha causado al menos 390 muertos confirmados en Nepal, mientras continúan las operaciones de búsqueda y rescate. Según los datos de este jueves a última hora, sobre 1.500 personas siguen sin aparecer. Entre los desaparecidos hay muchos turistas extranjeros que se encontraban en la zona en el momento de la catástrofe.

 

 

La escala del evento geológico que desencadenó la tragedia fue tal que los sismógrafos de Estados Unidos y Alemania registraron el movimiento que lo provocó, y todavía se investiga si la riada fue provocada por un terremoto, o por un corrimiento de tierras por una avalancha de hielo que bloqueó el cauce del río cerca de la frontera tibetana antes de ceder de golpe, desencadenando la inundación aguas abajo.

El perfil montañoso de esta zona ha dificultado las operaciones de rescate: hay comunidades que solo son accesibles en helicóptero, mientras que muchas carreteras y puentes han sido destruidos en el acceso por tierra.

Autor: admin