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Para Johnny Reeves, piloto misionero de JAARS, eso significa volar a pistas excavadas en las laderas de las montañas, donde la grava, la hierba, el barro y la arcilla reemplazan las pistas pavimentadas de los aeropuertos convencionales. Sin embargo, en un vuelo en particular, la carga a bordo de su avión Kodiak era más importante que cualquier otra que hubiera transportado antes.

Fue la primera traducción completa del Nuevo Testamento al idioma del pueblo Onobasulu, un proyecto que tardó más de 30 años en completarse.

Mientras Reeves se preparaba para el despegue, la rutina de un peligroso vuelo de montaña se desarrollaba a su alrededor.

"Los indicadores están en verde. Los flaps están a 20. Los compensadores están ajustados a 3 para el despegue."

"Estaremos en el aire cuando pase el tercer cono, más allá del aparcamiento."

"Se requiere hélice. Las condiciones están cortadas. Las válvulas de combustible están cerradas. Los selectores están cerrados."

"Los flaps están desplegados. Arnés bloqueado, bloqueado. El izquierdo está bloqueado. El derecho está bloqueado."

Luego llegó la llamada final:

"Estamos listos para despegar." Durante los últimos ocho años, Reeves ha hecho de estas montañas su oficina. Como piloto de JAARS, una organización cristiana de aviación, ayuda a los traductores de la Biblia a llegar a algunas de las comunidades más remotas del mundo, volando lo que la organización describe como la "última milla".

 

 


 

Autor: admin